Tu quoque, Bruterdón, fili mi?

A pesar de los avisos de Calpurnia Pisonis -tras soñar con un horrible presagio- Julio César ignoró las advertencias de su mujer. Ignoró también los avisos del anciano vidente sobre los terribles hechos que los Idus de marzo traerían consigo. Tampoco leyó, a pesar de la insistencia, el documento con los nombres de los conjuradores que le fuera entregado por un desconocido antes de entrar por última vez en el senado. Julio César cruzó un nuevo Rubicón entrando en el juego de sus senadores, como volviendo a proclamar nuevamente su famoso “alea iacta est“.

Sí, la suerte estaba echada. Escuchar entre estertores el “Tu quoque, Brute, fili mi?” era sólo cuestión de tiempo…

Lo bueno de esto es que la historia no acaba aquí. Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino, los principales líderes de la conjura, a los que César había perdonado sus inutilidades, traiciones y cobardías una y mil veces tuvieron su justo final, tras ser derrotados en el campo de batalla: murieron como vivieron, como auténticas ratas incapaces de enfrentarse a su destino.

Y es que se volvió a hacer vida lo que 100 años antes dijere el cónsul Servilio Cepión: “Roma no paga a traidores“; lo que en mi tierra se enuncia como “en el pecado está la penitencia“.

4 Responses to “Tu quoque, Bruterdón, fili mi?”

  1. ¿Cómo era aquello de que los dioses ciegan a los hombres para destruirlos?

    Off topic: ¿Cómo acertaste quien era el Niceto Anónimo? :mrgreen:

  2. Hay algunos que parece que ni las musas podrán solucionar lo que tienen…

    PS-. ¿Niceto? ¿Anónimo? Me confunde usted con otra persona… :mrgreen:

  3. En este caso, yo creo que no llegan ni a traidores: los mentecatos y los seres que no alcanzan la altura en que las circunstancias les ponen, no pueden serlo, simplemente porque no tienen capacidad más que para lo que hacen. Al olmo no se le puede pedir peras… :mrgreen:
    Lo malo es lo de siempre: si el mentecato ni siquiera tiene la lucidez suficiente para poder entender que lo es, continuará por el sendero que otros le han trazado y encima creerá que lo ha trazado él.
    Penoso pero cierto: tan cierto que lo vemos todos los días… :(

  4. Nora, en mi tierra se dice “cuando un tonto coge una linde, ésta se acaba y el tonto sigue” :mrgreen:

    Así nos va…

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