Juan Manuel Piñuel, D.E.P.

SIn duda María Victoria Campos, viuda del guardia civil Juan Manuel Piñuel, lo expresa muchísimo mejor de lo que un servidor nunca lo haría. Por eso, prefiero que sea ella quien hable en esta entrada.
Descansa en paz, compañero. Y que tus asesinos y aquellos que justifican, protegen y amparan a los tironuqueteadores no tengan nunca descanso.
PS-. Permítaseme sólo un comentario. La foto de EFE es significativa: los indignos pueden mostrar su cara, mientras quienes defienden la ley y a los ciudadanos han de esconder su rostro… Ésta es la España de RodrígueZ…
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“Gracias al pueblo vasco, que me transmitió toda su fuerza y dignidad
¿Qué pueblo vasco, el que vimos en televisión tomándose el aperitivo mientras que, al lado, dos docenas mal contadas se manifestaban en señal de duelo?
Francamente no sé por qué hizo esta pobre viuda este discurso tan solo horas después de pasar por la tragedia que pasó. He perdido familiares muy allegados por causas naturales y en esas horas no está uno para nada, menos aún si la pérdida ha sido de esta manera tan trágica. O sea que estoy casi seguro de que alguien la escribió el discurso. ¿Quien? Llama la atención su agradecimiento, aparte de a los heroicos del aperitivo, al gobierno en pleno ¿al gobierno?¿De qué? ¿Quien la escribió del discurso y quien la empujó a leerlo?
No te quito parte de razón, Hilarion
Pero conozco muy bien la fortaleza de las mujeres de la Guardia Civil. Son otra raza, lo viven como propio. No es la profesión de sus maridos, sino parte de ellas mismas.
Por ejemplo, cuando los guardias no pueden reclamar algo (no tienen derecho a manifestación) son ellas las que salen, pelean, se plantan delante de quien haga falta.
No creo que nadie la haya forzado a salir. Creo que quería hablar y pedir que nadie la molestase más, y eso cuanto antes. No creo que nadie la haya empujado a nada.
No perdamos la perspectiva. En el pueblo vasco existe gente digna y que pone la cara día a día, aun a riesgo de su propia vida. Seguramente la viuda de Piñuel se refería a esa gente.
No olvidemos tampoco que allí hay personas que viven con miedo y que, de forma comprensible, no se atreven a dar ese paso adelante.
Por eso mismo resulta una desfachatez y una desvergüenza plantear una consulta, como hace el señor Ibarreche, a un pueblo que vive bajo la amenaza de los pistoleros ¿El resultado reflejará la realidad, o reflejará solamente la opinión de los que se saben amparados por las pistolas?
Totalmente de acuerdo, Mestaceño